Presentación

Tres son los pilares estratégicos para que la organización  viva y crezca, y los tres son susceptibles de ser gestionados con la misma importancia:

  • el pilar financiero, en cuanto a la creación de riqueza tanto para los trabajadores, empresarios, accionistas o la sociedad en general;
  • el pilar físico, de crecimiento en cuanto a la apertura de nuevos mercados y líneas de negocio, y adaptación a las nuevas tecnologías y las necesidades de la sociedad y
  • el pilar humano, centrado en las mujeres y hombres que se desarrollan profesional y personalmente dentro de la organización.

Consideramos como objetivo básico de este tercer pilar la alineación de los recursos humanos disponibles,con las estrategias y objetivos de la empresa u organización, y su implantación a través de las personas: agentes vivos, dotados de inteligencia, creatividad, habilidades y emociones.

La emergencia de nuevas tendencias a nivel mundial, como el incremento de la diversidad en las organizaciones o la prolongación de la vida laboral, y la consolidación de otras ya presentes como, por ejemplo, la incertidumbre generalizada en el empleo, o la propia competitividad, suponen una exigencia creciente en la gestión de personas en las organizaciones.

En un entorno cada vez más volátil e interdependiente, las emociones cobran un papel protagonista en el diseño de organizaciones eficaces, al mismo tiempo que saludables para sus integrantes, identificándose como imprescindible una labor preventiva de los riesgos psicosociales, en parte, motivados por una falta de gestión emocional en la organización.

Los resultados de la investigación y la práctica profesional cotidiana reflejan el impacto transversal que las emociones tienen sobre los procesos implicados en la gestión de personas, equipos y su interrelación en los contextos organizacionales. La gestión integral de las personas en entornos organizacionales, se hace evidente en necesidades tales como la incorporación de aspectos emocionales en el reclutamiento y selección de personas, o en el desarrollo de competencias emocionales en los responsables de equipos, que generen organizaciones resilientes, entre otros aspectos.

Es el momento de que las organizaciones fomenten un liderazgo emocional que estimule la confianza y el compromiso; favorezca la colaboración e innovación en los equipos de trabajo; proponga una organización saludable y responsable con las personas; favorezca la comunicación interna y genere feedback emocional partiendo de las nuevas tecnologías; atraiga y gestione el talento basado en factores de bienestar emocional; gestione la diversidad e inclusión; y estimule los valores y sentimientos positivos, dentro de un marco de responsabilidad social corporativa.

Grupo de trabajo “Gestión de las emociones en entornos organizacionales”
División de Psicología del Trabajo, las Organizaciones y los RRHH (PTORH)
Consejo General de la Psicología (COP)